Catedral Basílica de Salta
EL ALTAR MAYOR

n cuanto al altar mayor de la Catedral, se contrató para su realización al maestro Francisco Righetti en el mes de mayo de 1876. El trabajo debía responder a un diseño que se le presentó, realizado por el padre Fray Luis Giorgi. Los términos del contrato eran los siguientes:
1. Don Francisco Righetti se obliga a ejecutar el diseño que se le ha presentado del Altar Mayor de la Catedral Nueva de Salta, no sólo en su conjunto si también en todas sus partes y detalles con las dimensiones y desarrollo de todas sus dichas partes y detalles por la persona que al efecto designará S.S. Ilma. El Obispo Diocesano quedando sujeto Don Francisco Righetti, durante la ejecución del diseño, a oir y conformarse a las indicaciones, observaciones y advertencias que le fueran hechas por la persona expresada, para la fiel y perfecta ejecución de la obra tanto en el ornato como en todo lo demás.

2. Don Francisco Righetti se compromete a construir el Altar de piedra y material cocido donde corresponda de primera clase y buena argamasa, las gradas serán de piedra de cal bien labradas, los ornatos y molduras de yeso que llevarán los fierros correspondientes, como también los rayos los cuales serán de madera de cedro colorado, maduro y bien seco.
3. La parte constructora se compromete a entregar todo el Altar concluido y blanqueado en el término de cuatro meses poco más o menos, sobreentendiéndose que el dorado no entra en la presente contrata.

Con algunas demoras, las obras del Altar y del Templo estarían concluidas para el mes de octubre de 1878. Con este motivo Mons. Rizzo Patrón creyó oportuno trasladar para el mes de octubre las tradicionales festividades del Señor y la Virgen del Milagro. La consagración del Templo se realizó el día 13 pero las ceremonias se prolongaron hasta el día 16. El problema económico no fue menor, pues existía una deuda muy abultada con la empresa constructora. Para cancelarla se pidió ayuda a personalidades del quehacer nacional, provincial y pueblo en general. La respuesta fue inmediata y sumamente generosa. La deuda fue saldada antes del 26 de ese mismo mes de Octubre. El día 24 se realizó la tradicional procesión de la que participaron 12.000 almas según lo expresa un periódico de la época.

Promediando el año de 1879 se contrata con la firma Righetti y Cia. la construcción de la fachada y torres de la Catedral. Gracias a una subvención de 10.000 pesos de la Cámara de Senadores de la Nación y las donaciones de instituciones y fieles en general los compromisos económicos contraidos por esta obra, fueron saldados en su totalidad.
Aunque no consta en documentos quién es el autor del frente y torres, según observaciones de especialistas, se trataría de una obra de Fray Luis Gorgi, pues se observan numerosas similitudes de diseño con el Altar Mayor de la misma Catedral y otras obras a él atribuidas.
Lo que sí sabemos fehacientemente es que este franciscano intervino prácticamente en toda la obra de la Catedral como asesor, como inspector y como autor de algunos proyectos.
Con fecha 6 de diciembre de 1883 la Comisión encargada de las tareas de terminación de las obras de la Catedral, da por finalizada su actuación.
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