La Historia del Milagro
««« Volver a la Pantalla anterior «« Ya mencionamos anteriormente que la ciudad de Salta fue progresando en cantidad de habitantes y en la riqueza que el comercio le proporcionaba. El crecimiento pudo verificarse, aún más luego de la pacificación de los indios del Calchaquí.
En su trabajo de Tesis Doctoral dice Sara Mata refiriendose a este periodo: En el espacio mercantil andino, Salta cumplió el rol de una estación de tránsito de particular importancia por sus ferias de mulas y sus campos de invernada. En el siglo XVII, y cuando todavía el comercio mular no poseía la envergadura e importancia que alcanzaría a fines del período colonial, Salta era ya un centro mercantil que se diferenciaba de otras ciudades del Tucumán. En 1663, Acarette en su recorrido por la región observa que la ciudad de Salta "Es un lugar muy concurrido en razón del considerable comercio que tiene en maíz, carne, ganado, vino, carne salada, sebo y otras mercaderías, con las cuales trafican con los habitantes del Perú", apreciación que no hace de ninguna de las ciudades que visita, entre ellas Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. De esta última, incluso llega a afirmar que sus habitantes "...son sumamente dados a sus diversiones y les importa muy poco el comercio". La actividad mercantil permitió a Salta conservar cierta importancia, a pesar de la depresión general manifestada en toda la región del Tucumán a partir de mediados del siglo XVII y agudizada en la primera mitad del siglo XVIII.
La ciudad había crecido y sus construcciones habían mejorado sensiblemente. La distribución de los sitios que especialmente nos son muy similares a los que actualmente existen: La iglesia matríz o templo parroquial se encotraba ubicado más o menos donde actualmente está, es decir en el lado norte de la plaza principal. Se trataba de la segunda matríz construida ya que la primera, debido a su precariedad, no duró muchos años. A un costado se encontraba el cementerio (como se acostumbraba en la época) y llegaba mas o menos como ahora hasta la actual calle Belgrano, que por aquel entonces era un tagarete o canal abierto.
Las autoridades civiles se reunían en el Ayuntamiento, el actual Cabildo histórico, que ya tenía dos plantas, al menos en una parte; puesto que en 1654 se utilizaron en la construcción de una obra en San Bernardo madera ...que se sacó del alto de las casas del Cabildo... y coincide con una refacción que se hace en el Cabildo para febrero de 1653.
Si bien se encontraba ubicado en el mismo lugar en que se encuentra actualmente (el lado sur de la plaza principal) no se trataba del actual Cabildo Histórico, sino que era una construcción mucho menor y más sencilla.
En la actual esquina de las calles Caseros y Mitre, sobre el lado suroeste de la plaza principal, se encontraba ubicada la Iglesia y Colegio de los Jesuitas.
La Iglesia de los padres franciscanos se hallaba en el mismo lugar en que hoy se encuentra, aunque no se trata del mismo edificio.
Finalmente la Iglesia de los padres mercedarios estaba ubicada en lo que actualmente es la calle 20 de Febrero esquina Caseros.
Estos son los lugares más trascendentes durante los terribles días del mes de setiembre de 1692 y dónde el pueblo creyente experimentó de una forma tan especial y cercana la presencia y auxilio de nuestra Madre Celestial y su Hijo Crucificado.
La máxima autoridad civil en la ciudad de Salta era el Alcalde de Primer Voto, Capitán Blas Bernardo Díaz Zambrano. El escribano Público y de Cabildo era el Sargento Mayor Pedro Pérez del Hoyo. Entre las autoridades eclesiásticas era Vicario, Juez Eclesiástico, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, Juez de Rentas Decimales y Párroco el Maestro don Pedro de Chavez y Abréu, cura don Cosme del Campo Rosas, Teniente Cura don José de Maidana Gómez, sacerdote don Simón Díaz Zambrano. Además cada una de las congregaciones que se radicaron en la ciudad de Salta tenían sus propias autoridades y un número considerable de sacerdotes que servían a la comunidad y al proceso de evangelización.