La Historia del Milagro
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Desde setiembre de 1692 la fiesta del Milagro fue creciendo. Existen algunas circunstancias y personas especiales que le otorgaron mayor brillo o que incidieron en que estas fiestas llegasen a nuestros días tal cual la vivimos nosotros. Entre esas personas debemos destacar entre otros el que fuera gobernador de las Provincias del Tucumán desde el año de 1701: Don Estéban Urízar y Arespacochaga. Nombrado por Carlos II con el cargo de Gobernador del Tucumán. Urízar, demoró algunos años en llegar a esta ciudad, pues habiendo arribado a las Indias, decidió quedarse un tiempo en Buenos Aires, porque se enteró que su antecesor don Gaspar de Barahona no estaba dispuesto a cederle el cargo. Residiendo en Buenos Aires tomó parte de las guerras que contra los portugueses se libraban por recuperar la Banda Oriental del Rio de la Plata.
Enterado el Rey de su demora en asumir el cargo le fue enviada una orden terminante. Aún así participó todavía del sitio de La Colonia de Sacramento usurpada por los lusitanos hasta hacer rendir al enemigo y lograr su retirada a tierras brasileñas.
Asumió el gobierno de esta provincia a mediados del año 1707 en la ciudad de Córdoba. Sin embargo al año siguiente se establecía en esta ciudad de Salta en forma permanente. Conoció y amó esta tierra y por ser un fiel creyente no pudo menos que sentirse totalmente protegido por los patronos de esta ciudad. Sintió profunda reverencia por las imágenes del Señor Crucificado y la Virgen del Milagro y su piedad fue digna de destacar. Una piedad que no sólo se manifestó en palabras, sino y sobretodo en hechos que le valieron entrar de lleno en la historia del Milagro salteño aún cuando no se encontraba presente durante aquellas angustiantes horas del 13 de setiembre de 1692.
Su decisión de radicarse en Salta no es una casualidad. La ciudad crecía gracias al comercio, y este crecimiento presionaba a las tribus de la región de un modo particular, acrecentando en ellos la intención de destruirla. En el año 1710 Arespacochaga realizó una gran campaña contra los indios del chaco.
La piedad y devoción del Gobernador hizo posible también que la nueva Matriz cuya construcción se encontraba demorada, haya tenido un nuevo impulso, pues participó activamente en todas las actividades destinadas a recaudar fondos para su continuación y conclusión. Su esfuerzo se cristalizó también mediante los cuantiosos aportes que realizara de sus bienes particulares, de modo tal que en el año 1709 la feligresia salteña contaba con una flamante Matriz
En el año 1712 cuando se acercaban los días de realizar los cultos al Señor y la virgen del Milagro, enterado de que no existían los documentos confeccionados en el año de 1692, ordenó al Vicario don Pedro de Chavez y Abréu que ordene una nueva información de lo acontecido en aquella oportunidad con el objeto de que quede fijada la verdad de los hechos ocurridos. Son los documentos producidos entonces los que actualmente sirven de certificación legal de aquellos sucesos y en los que basamos esta historia del Milagro salteño. Esta certificación se realizó tomando declaraciones a personas que fueron testigos presenciales de los hechos y de reputación intachable e indudables. Estas actas fueron varias veces transcriptas las que a su vez nosotros utilizamos son las transcripciones de Fray José Pacheco Borges que se encuentran en el Archivo General de la Nación, cuya copia se insertan en este mismo trabajo.
La celebración de las festividades del Señor y la Virgen del Milagro se continuaron sin interrupción desde el año 1692 hasta ahora. Año a año se podía comprobar el crecimiento de la fe del pueblo salteño. Pero las fiestas del Milagro traspasaron los limites de la provincia, ganando devotos en otras. Algunos acontecimientos de singular importancia que fueron dando mayor crecimiento a esta devoción son los que siguen:
1692 Los cultos durante los primeros años del Milagro transcurrieron en forma similar a la primer novena: Misa solemne con cuarenta horas, rezos de rogativas (oraciones penitenciales), rosario y letanías a la Virgen por la mañana. Por la tarde: adoración al Smmo Sacramento, también con rogativas y por la noche: oraciones penitenciales, cántico y sermón. Año a ño aumentaba la cantidad de fieles y esto ocasionaba también un intenso movimiento de todo tipo. Muchas personas reservaban estas fechas para acudir a la ciudad para participar del Milagro y además poner al día asuntos de tipo comercial o para aprovisionarse de las cosas necesarias para la familia. Esta situación promocionaba un movimiento comercial que además favorecía el crecimiento económico de la provincia ya floreciente.
1760 Un salteño. el doctor Francisco Javier Fernández y Pedroza escribe la novena que actualmente rezamos. Se la presentó al Obispo don Miguel de Argandoña y fue revisada por el jesuita Ignacio Javier de Leiva, quién como censor se expide diciendo que "ha sido escrita con notorio celo, piedad y devoción". En esta novena en ningún lugar llama al Santo Cristo como "Señor del Milagro".
1761 El Obispo don Pedro Miguel de Argandoña, a pedido del clero concede un Jubileo de Indulgencia Plenaria para los fieles que estuviesen en condiciones de ganarlo.
1789 El Obispo don Angel Mariano Moscoso concede un jubileo de 3 dias para el triduo del Milagro de Salta.
1800 El Padre Pacheco Borges escribe un relato de cómo se celebraban los cultos del Milagro en aquella época
1809 El primer Obispo de Salta Mons. Nicolás Videla del Pino autoriza la creación de una capilla en honor del "Señor del Milagro" en la provincia de Catamarca. Desde entonces se usa ese nombre para señalar al Santo Cristo.
1837 El Gobernador de Salta Coronel don Felipe Heredia nombra a la Virgen Generala del Ejercito de la Provincia, principalmente en acción de gracias por el triunfo de las armas de Salta, Jujuy y Tucumán en Humahuaca el 13 de setiembre de ese año.
1844 Luego de los terremotos ocurridos los dias 18, 26 y 27 de octubre, el sacerdote doctor Cayetano González en un emocionante discurso estableció el PACTO de alianza entre el Señor y el pueblo de Salta.
1878 Se concluye y consagra la construcción del nuevo edificio de la Catedral aunque sin las torres ni el frente.
1882 Se terminan el frente y torres de la actual Iglesia Catedral y Santuario del Señor y Virgen del Milagro.
1902 Monseñor Matías Linares y Sanzetenea había participado en 1899 de una Conferencia que había reunido a la mayor parte de los Obispos de América Latina en Roma. En aquella ocasión el Papa accedió al pedido del Obispo de Coronar a la Virgen y al Señor del Milagro. El 15 de agosto de ese año, Mons. Linares comunicó que la solemne coronación se realizaría el 13 de setiembre con la participación de todos los Obispos diocesanos de la Iglesia Argentina. Aprovechando la ocasión se convocó el Primer Congreso del Episcopado Argentino. Es así que los cultos del Milagro comenzaron el 1 de setiembre, la coronación reunió más de veinte mil personal. Aquel 15 de setiembre se realizó la primera procesión con las imagenes coronadas. Los devotos ocuparon unas diez cuadras. Por su parte el Congreso Episcopal inició sus reuniones el 11 de setiembre y las finalizó el 20, por lo tanto todo el Episcopado Argentino partició de los solemnes actos celebrados en esa oportunidad. El documento final del Congreso hizo referencia, entre otros asuntos, a la libertad de prensa, la educación universitaria, los derechos políticos de los católicos y la "verdadera caridad".
1937 Se termina de decorar el interior del Templo de la Catedral.
1948 El 25 de agosto un nuevo terremoto. En aquella oportunidad el Gobierno y Curia Eclesiástica labraron un acta donde se deja constancia de la protección del Señor del Milagro. Dice la misma acta que la intensidad del terremoto propducido en esa fecha fue de similar intensidad al que destruyó casi por completo la ciudad de San Juan, sin embargo no se registraron daños mayores ni víctimas personales en Salta