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La Historia del Milagro

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El Obispado del Tucumán fue erigido por Bula Papal en el mes de Mayo de 1570, instituyéndose como Obispo a Fray Jerónimo de Villacarrillo por el Papa San Pío V. Debido a su renuncia el Papa Gregorio XIII nombró a Fray Jerónimo de Albornoz en el año 1574, pero este falleció antes de asumir el cargo. Se considera a Fray Francisco de Victoria (1576) como el primer Obispo de la Diócesis del Tucumán.

El nuevo Obispo era de origen portugués y pertenecía a la Orden de los padres dominicos. Si bien había sido formado en España, desde hacía ya algunos años que se encontraba en Lima cuando fue presentado al Papa por Felipe II para el cargo. Designado por la Santa Sede, hizo preceder su llegada por el Dean Francisco Salcedo quién tenía el cargo de Gobernador delegado de la diócesis. Llegado el Dean Salcedo en la Diócesis cuyo asiento se encontraba en la ciudad de Santiago del Estero al igual que la residencia del Gobernador, los conflictos no se hicieron esperar.

Las desavenencias llegaron a tal punto que el Dean se vio en la necesidad de huir de Santiago, refugiándose en ciudad Esteco, donde Lerma finalmente lo hizo aprender. El dominico Fray Francisco Vázquez fue el encargado interino durante la ausencia de Salcedo, pero tampoco él pasó por el cargo sin tener conflictos con el Gobernador.

Hacia 1581 se hizo presente en Santiago del Estero el Obispo titular. Su llegada había despertado gran expectativa, pues se esperaba que su presencia calmaría finalmente los exaltados ánimos del Gobernador. No fue así. Según la expresión del Padre Cayetano Bruno eran uno y otro dos potencias recíprocamente inaguantables e imposibles de avenir pues el Obispo poseía una carácter muy firme y la voluntad indeclinable de organizar pastoralmente a su diócesis. El choque fue inevitable, sin embargo la presencia del Obispo Victoria duró poco en su sede de Santiago, ya que a comienzos del año siguiente partió hacia Lima para participar del Tercer Concilio Limense, convocado por el Arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo realizado en el año 1583. Era de esperar que el Obispo Victoria aprovechara esta oportunidad para presentar ante las supremas autoridades del Virreinato las quejas correspondientes a cerca del comportamiento del Gobernador Lerma.