La Historia del Milagro
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Por aquellos días Hernando de Lerma se encontraba realizando los preparativos para la fundación de una ciudad en el Valle de Salta. Haciendo alarde de su despotismo conformó la comitiva con viejos conquistadores, muchos de ellos ya cansados e instalados con su hacienda, pero amenazados de perder sus pertenencias, debieron sumarse a la columna fundadora.
Conociendo Lerma que el Obispo Victoria se dirigía a Lima, se apresuró a conformar la expedición y realizar tareas de exploración, de modo tal que Victoria pudiese llevar la noticia de que por fin se hizo realidad la tan mentada fundación de una población en el Valle de Salta. A su vez estando Victoria en Talavera de Esteco se dirigió a Salta para participar del acto fundacional que se llevó a cabo el 16 de abril de 1582.

Presidiendo la ceremonia, bendijo sus fundamentos y firmó el acta levantada en esa oportunidad.
Cuenta la historia que al día siguiente de la fundación se dispusieron los solares en donde se levantarían las casas de Cabildo, Iglesia Matriz, casa parroquial, Iglesia de San Francisco y otros que se distribuyeron entre los fundadores según su rango y calidad.
Arreglados los asuntos de la fundación el Obispo Victoria continuó camino a Lima dónde participó del Concilio y podemos asumir también que acercó a las autoridades civiles las denuncias del comportamiento del Gobernador Lerma como así también la buena nueva de la fundación de un asentamiento en el Valle de Salta.

Una tradición autorizada afirma que este prelado trajo consigo desde Lima la imagen de la Purísima Concepción, que se venera actualmente en la Catedral de Salta con el título del Milagro, y la obsequió a la primitiva Iglesia Matriz para devoción de los vecinos de la ciudad.
En opinión de Mons. J. Toscano esta tradición es la más creíble, ya que además está avalada por la opinión del señor Zorrigueta. Debemos mencionar que existe otra versión que dice que la sagrada imagen perteneció a una familia Alarcón de los primeros colonos fundadores de la ciudad, indicándose con este motivo una casa de la calle actual España entre Zuviría y Dean Funes, en cuya sala principal, había un nicho para guardar la imagen, sacándosela de allí únicamente para los días de su fiesta, que se celebraba en la Iglesia Matriz.
Continua diciendo Toscano que si bien esta tradición tiene sus fundamentos en versiones orales de personas muy ancianas, que así la oyeron de sus antepasados, y han conocido el indicado nicho antes de ser modificada la casa de referencia, solo hemos podido, averiguar que la familia Alarcón existió en 1710, esto es más de ciento veinte años después que la sagrada imagen hubo permanecido en el templo; además, este apellido no se encuentra entre las personas fundadoras de la ciudad. En opinión de Toscano, la familia Alarcón, en la época de 1710, tuvo el piadoso oficio de arreglar la imagen para los dias de fiesta. Posiblemente la deformación de esta verdad derivó en asignarle la propiedad de la imagen a la familia Alarcón. Refuerza aún más esta teoría, la referencia que existe en un inventario de 1710 donde consta que en la casa de la Sra. Luisa Alarcón se encuentran dos albas y un manto de la Virgen.
Continuando con el tema de la fundación, seguramente que bastarán las reflexiones personales del lector para darse una idea de la tremenda tarea en la que se encontraban los fundadores para levantar un poblado, que ciertamente es mucho más que levantar casas lo cuál es ya bastante dificultoso. Podemos suponer entonces, que la imagen que pudo haber traído el Obispo Victoria de Lima para la Iglesia de Salta, seguramente habría quedado al cuidado de alguna familia en una casa particular ya que la Iglesia aún no se habría levantado.

Es de suponer que la iglesia Matriz pudo haberse construido al poco tiempo de la fundación y no sería extraño que se tratara de una construcción sumamente sencilla, como todas las contemporáneas. Posiblemente sus paredes serían de adobe y el techo de paja.