La Historia del Milagro
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Lo cierto es que desde Lima las imágenes fueron conducidas a sus destinos. Esto puede resultar sencillo de expresar, pero considerando el tamaño y peso de los cajones que las contenían, hacen de esta tarea un esfuerzo titánico.
Es válido considerar que el mejor camino existente en aquella época era el camino real del Inca por lo que es de suponer que se marchó a través de él haciendo paradas en los poblados y ciudades que tradicionalmente servían como lugar de descanso para aquellos brazos que por decirlo de alguna manera hicieron la primera y más larga procesión con la imagen del Señor del Milagro. Podemos destacar que no es menos extraño que aquella comitiva no haya sido asaltada, como solía suceder, por las muchas tribus que con frecuencia hacían botín de los viajeros que transcurrían desde el Perú a las Provincias del sur.

A la situación de lo dificultoso del viaje se debe agregar que la comitiva partió de Lima en el mes de junio o julio. Si bien el camino del Inca es una obra grandiosa, los fríos que se registran en la región de Punas o mesetas altiplánicas son no menos dignas de tenerse en cuenta.
En su libro "La ruta histórica del Milagro" de Milenco Juan Jurcich (1983) nos relata un caso que aunque consideremos extremo nos puede dar una idea de lo que se manifiesta: ...cuando de paso a Chile, nos detuvimos en San Pedro de Atacama a conversar con nuestro querido y recordado amigo S.J. Gustav Le Paige,
quien nos comentó que en la laguna Tuyajto (4.626 m.s.n.m.) en la Puna, hizo tal frío en el año 1953, que congeló todos los combustibles del campamento establecido allí, entre los que se encontraba un tambor de 200 litros de nafta.

Me puse a indagar sobre el punto de congelamiento de la nafta con personal técnico de Y.P.F. (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) quienes me señalaron que el mismo, se registra entre los 80 y más grados bajo cero ... No puedo dudar de la palabra de tan destacado arqueólogo, dado que él mismo agregó , que suponía que la temperatura, debió haber estado por debajo de los 60 grados bajo cero.
Vale la pena aclarar que si bien esta fue una situación extrema, el frío puneño es particular ya que los demás factores climáticos que lo componen lo hacen tolerables. Esta anécdota simplemente pretende resaltar la voluntad de aquellos cristianos de dar al Cristo y a la Virgen el destino que tenían. Cuanto se justifica entonces aquella estrofa del Himno del Señor:
Tras largo camino que amparó el milagro, por mares y montes, llegaste a este suelo, con tu amor buscando, el amor de un pueblo.